Las primeras emisiones.

Las primeras acuñaciones atribuidas a la ceca de iltiŕta corresponden a dracmas ibéricas de imitación ampuritana y a divisores inspirados en prototipos masaliotas. El periodo de acuñación de estas piezas se sitúa a finales del s. III aC., en pleno conflicto romano-púnico. El conjunto de dracmas con el topónimo ibérico referente a iltiŕta, bien conocido hoy en día por más de sesenta piezas, presenta homogeneïdad en su tipología, con excepción de tres emisiones que en sustitución de la efigie de Aretusa y los tres delfines presentan una cabeza masculina con los rizos en forma de gancho (VILLARONGA 1998: 145). En el reverso, el Pegaso, con cabeza modificada o no, y diferentes variantes en la leyenda: i.l.ti.ŕ.ta.r., i.l.ti.ŕ.ta.ś.a.l.i.r., i.l.ti.ŕ.ta.ś.a.l.i.r.u.s.ti.n e i.l.ti.ŕ.ta.ś.a.l.i.r.na.i..

En cuanto a los divisores, estos corresponden a tritetartemoriones con un peso medio en torno a los 0’555 gr. (VILLARONGA, 1978: 21) que copian los tipos de Masalia con cabeza de Apolo y reverso de rueda dividida por cuatro radios formando cuatro cuadrantes. Algunas de las emisiones ilergetas suprimen uno de los radios para formar un campo con dos cuadrantes y un semicírculo donde incluyen el símbolo lobo.

Ambas emisiones corresponden a momentos coetáneos y, además, estos numismas mostrarán por primera vez la imagen del que se ha venido considerando como el animal totémico ilergeta, el lobo. Así, mientras en las dracmas el lobo se sitúa bajo el pegaso del reverso, en los divisores de imitación masaliota aparece en el semicírculo resultante de la división de la rueda por tres radios en dos cuadrantes y un semicírculo, estando orientado a izquierda o derecha indistintamente.



* Imágenes: SUBASTAS ÁUREO.

Emisiones del s. II aC.

La derrota ilergeta del año 205 a.C., en la que cayó muerto Indibil, así como las duras condiciones que les fueron impuestas por parte de los romanos dejaron al populus fuertemente debilitado, hecho que los llevará algunos años después a mantenerse fieles a Roma mientras la gran mayoría de pueblos ibéricos del noreste se sublebaban contra la opresión extrangera.
Sofocada la gran sublevación por el cónsul Catón, el dominio de Roma se hizo cada vez más efectivo en el valle del Ebre, iniciando así la explotación económica de los nuevos territorios. Será en estos momentos cuando iltiŕta inició sus emisiones de plata y de bronce con el jinete con clámide y palma en el reverso en sustitución del antiguo tipo lobo, aunque bien es cierto que en los primeros momentos de la integración al sistema uncial romano, la ceca ilergeta continuó incluyendo el tipo del lobo en los reversos de algunas piezas que convivieron durante cierto tiempo con las nuevas del jinete (VILLARONGA, 1978: 75-76, serie 4, emisiones 18 y 19).
Este hecho se relaciona con una cierta tolerancia por parte de Roma para con los tipos autóctonos, datando ambas emisiones entre los años 206-195 a.C. (PÉREZ, SOLER, 1993: 153), y que probablemente hay que poner en relación con el interés por parte de los romanos en la aplicación de una política de buena relación y alianzas con las aristocracias indígenas (OLESTI, 1995: 55).
De la misma manera, la tipología de los divisores también cambiia. Así, a partir de estos momentos los semis, cuartos y sextantes, que comparten el mismo anverso que las unidades, mostrarán otros iconos en sus reversos. El semis caballo al galope a derecha con las riendas sueltas y encima un creciente hacia abajo. El cuarto similar reverso pero una estrella sustituye el creciente y el sextante, la misma figura del caballo pero esta vez con dos glóbulos encima suyo.
La producción de moneda de plata por parte de iltiŕta, esta se puede considerar relativamente abundante, especialmente la de piezas con leyenda i.l.ti.ŕ.ta.ś.a.l.i.r.ba.n., en cambio, son más escasos los denarios y quinarios con la leyenda corta i.l.ti.ŕ.ta..

Las últimas emisiones de la ceca.

Con los conflictos sertorianos iltiŕta acuñó de nuevo moneda con el tipo del lobo, retomando así el antiguo icono ilergeta (VILLARONGA, 1978: 94-102, serie 7). La necesidad de apoyo que tenia Sertorio le llevó a realizar importantes concesiones entre los pueblos hispanos, incluso la reutilización de los antiguos tipos ibéricos, todo con el objetivo de asegurarse la adhesión de los indígenas. Estas monedas, coetaneas a las últimas emisiones kesetanas utilizarán su misma metrología y, con una unidad de peso reducido de 8 gramos (VILLARONGA, 1978: 44) serán las últimas emisiones ibéricas de iltiŕta.




Seguirán a estas acuñaciones toda una serie de piezas con un arte más tosco. Aunque presentan todas la efigie masculina en el anverso y el lobo en el reverso, las últimas monedas del taller ibérico de iltiŕta son muy variadas y el hecho de haber estado batidas sobre cóspeles de pequeñas dimensiones nos dificulta hoy en día su correcta descripción, pues normalmente su conservación es deficiente. Aunque nos referimos a la ceca y de ella se consideran estas últimas monedas, no podemos dejar de pensar en si realmente este tipo de moneda tosca, anepigráfica y de peso muy variable, consideradas como imitaciones, fue producido por la ceca oficial o si bien se trata de acuñaciones extraoficiales.



** IMÁGENES: ARCHIVO FGR.

Las monedas del municipivm Ilerda.


El taller monetario de iltiŕta/Ilerda, tan prolífico durante la época republicana, concluyó su actividad con la acuñación de dos emisiones de bronce bajo el gobierno de Augusto. La efigie de este emperador, que otorgó a Ilerda el rango de municipivm, aparece desnuda en el anverso de estas piezas. En el reverso se presenta la loba capitolina sustituyendo el lobo ilergeta en una clara muestra de que Ilerda era a todas luces una ciudad plenamente romana. Anverso y reverso no variaron sus tipos, pero no sucedió lo mismo con sus leyendas. Las monedas con la leyenda MVN. ILERDA se consideran fundacionales, puesto que en ellas figura el nuevo estatus recibido por la ciudad. Al mismo tiempo, la leyenda del anverso IMP. CAESAR DIVI F. parece retrotraer estas monedas en torno del año 29 a.C.

En la segunda emisión, se reduce la inscripción de encima de la loba a ILERDA, sin hacer constar la condición de municipio de la ciudad. La leyenda del anverso, poco corriente en las acuñaciones locales, IMP. AVGVST DIVI F. se considera posterior al año 16 a.C., quizá en torno al 13 a.C., momentos en los que en Roma esta titulación ya se había incluído en algunos denarios.


Estas monedas, de un peso próximo a los 7 gramos, difieren de las anteriores emisiones ibéricas en volumen , muy escaso, y en importancia, lejos de alcanzar la misma dispersión.

** IMÁGENES: ARCHIVO FGR.

El lobo ilergeta.

Considerado como animal totémico o dios principal del populus ilergeta[1], bien es cierto que su imagen no resulta todavía hoy muy nítida. De esta forma la imagen del lobo en las acuñaciones de iltiŕta, así como también en las de la ceca de iltiŕaka, de la que trataremos más adelante, llevó a varios autores a interpretar la forma iltiŕ- como “ciudad del lobo”, en la que -tiŕ- equivaldría a lobo. Maluquer [2] afirmó esta equivalencia al observar que en algunas de las últimas monedas de la ceca leridana la sílaba central (tir) era sustituida por la figura del lobo. Comprobada la inexistencia de tal hecho en las monedas de iltiŕta se ha desechado desde hace algunos años la significación relacionada con el animal tanto para -tiŕ- como para iltiŕ- [3].

Son muchas las representaciones de lobos las que conocemos actualmente, extendiéndose por todo el territorio ibérico a través de múltiples soportes. La mayoría de ejemplos muestran con claridad unos mismos patrones para la representación del animal: una actitud feroz y de amenaza manifestada por su anatomía. Precisamente en este punto es en el que radica la diferencia entre estos ejemplares y los representados en los reversos del taller de iltiŕta. Así, mientras en gran parte de los ejemplos se nos muestran unos lobos inquietantes, con la boca abierta mostrando los dientes y dispuestos para el ataque, los lobos ilergetas son representados de una forma totalmente distinta. Observando la iconografía del lobo en las monedas de iltiŕta se aprecia rápidamente que a lo largo de las distintas emisiones, entre algunas de las cuales transcurre más de un siglo, el animal continúa mostrando el mismo posicionamiento en el reverso. Quizá el aspecto físico del lobo cambie, en lo que pudo influir el arte de un grabador u otro o la mayor o menor tosquedad de una emisión como es el caso de las últimas, sin embargo, a pesar de ello el animal continúa en todo momento mostrando una misma actitud, la cabeza agachada y la cola entre las patas traseras. Tan sólo hay una emisión, del periodo 80-72 a.C., en plenas guerras sertorianas, que presenta el animal en una actitud distinta. Muchas son las ideas que produce este cambio en el comportamiento del animal, aunque lo que parece seguro es la poca aceptación que debió tener este tipo, puesto que en la emisión inmediata el lobo volvió a mostrar sus rasgos característicos. Villaronga consideró que esta representación del animal, con cabeza baja y boca abierta, muestra al lobo en actitud de comer o husmear, mientras que el que presenta cabeza alta estaría en actitud de marcha al paso[5] observación factible pero que aquí no vamos a seguir y optamos por presentar una nueva interpretación de la iconografía y por tanto del significado del animal.



Se ha podido comprobar que la faz y la cola de los lobos pueden expresar muchas cosas. Nuestro individuo, el representado en los numismas de iltiŕta, con la cabeza agachada y la cola entre las patas manifiesta una absoluta sumisión que incluso llega a exagerarse más en las últimas emisiones de ases de peso reducido con la representación del animal con la cabeza agachada, la boca entreabierta y la lengua saliente, llegando incluso a un patetismo extremo. Algunos lobos representados en escenas de pintura vascular muestran unos estómagos transparentes, dejando ver las vísceras del animal en señal de hambruna y fiereza. En nuestro caso, el marcado costillar, que también se relaciona con el animal hambriento, acentúa todavía más el aspecto desprestigiado del animal. Parece más lógico pensar que si el lobo realmente se hubiese incluido en el reverso de nuestras monedas como icono representante del populus, tal como se viene considerando, mediante la asociación iconográfica lobo-ilergeta, éste presentara un aspecto distinto, quizá más altivo o feroz, ya que habría resultado más adecuado por cuanto puede infundir un mayor respeto o reconocimiento a una comunidad. Es por ello que tal como escribe F. Chaves para las imágenes monetarias, quizá tengamos que “[…] desnudar la imagen de la imagen misma para así penetrar en la correcta lectura del mensaje escrito sin letras en ellas […]”[6].


Aceptada, hoy en dia cierta asociación entre lobo y élite en algunas representaciones escultóricas [7], probablemente también podamos apreciarla en nuestro caso, la numismática. Si nos fijamos en el conjunto escultórico del "Pajarillo" en Huelma, todo indica que el lobo se dispone a recibir al héroe. La posición del animal, sentado sobre sus patas traseras, indica que es él quien está en su espacio controlado y es el héroe quien lo inquieta e inicia el enfrentamiento con el animal [8]. Un grupo escultórico, el de Huelma, que en ocasiones se ha relacionado con las acuñaciones ibéricas de iltiŕaka, que hoy en día parece situarse en Úbeda la Vieja, estando por tanto en estrecha relación con el monumento fronterizo antes tratado. De iltiŕaka tan sólo se conocen algunos escasos ejemplares. En el reverso de la unidad presenta la imagen del lobo, distinta a la ilergeta, podríamos decir que algo más tosca, pero con un aspecto más feroz. En lo que respecta a su mitad, el reverso presenta una prótome de lobo con algo indeterminado entre sus fauces. Esta imagen se ha puesto en relación recientemente con el conjunto escultórico de Huelma, siendo el objeto que el lobo tiene entre sus fauces el personaje desnudo que aparece en el Pajarillo a los pies del animal [9]. De ser cierta esta asimilación entre el conjunto de Huelma y los tipos monetarios de iltiŕaka tenemos una nueva vía de interpretación tanto para el lobo de las emisiones de la ceca del sur como para el lobo de las monedas de iltiŕta. Siguiendo esta posible nueva línea de interpretación el lobo de las acuñaciones de iltiŕaka no estaría representando el animal totémico de la ciudad sino que estaría revelando un pasaje de su tradición mitológica, probablemente, como se desprende del grupo de El Pajarillo, referente a la fundación y protección de la comunidad por parte de un héroe o aristócrata. Idea que de igual manera tendría sentido en las acuñaciones de iltiŕta. Así, mientras en las representaciones de El Pajarillo (Huelma) el animal se representa con la cabeza erguida, las fauces abiertas y las orejas dispuestas horizontalmente mostrando, por lo tanto, una actitud previa al combate ante la amenaza del hombre, en el caso ilergeta la actitud del animal responde a un momento posterior, al de su derrota y sumisión ante el héroe. Esta idea encajaría mejor con la imagen monetaria aquí tratada, el lobo derrotado seria el icono que mostraría y recordaría a la población la hazaña que en tiempos pasados alguien, probablemente antepasado de la aristocracia del momento encargada de elegir los tipos monetarios, realizó enfrentándose y derrotando a los peligros u obstáculos representados por el lobo. Eligiendo este tipo para los reversos, la aristocracia ilergeta se aseguraba que un elemento propagandístico tan sencillo como era una imagen monetal se convirtiera en una eficaz arma propagandística i política. Función bien documentada para otros muchos tipos monetarios.



[1] (PÉREZ, SOLER, 1993: 151; PÉREZ 1995: 254; VILLARONGA, 1978: 16)
[2] (1979: 34-35)
[3] (PÉREZ, 2001: 29)
[4] (VILLARONGA, 2000: 23-26)
[5] (1978: 17)
[6] (2003: 10)
[7] (OLMOS ed., 1996: 158)
[8] (MOLINOS et al., 1998: 165)
[9] (MOZAS SANTOS, en prensa)

** Texto extraído de: GIRAL, 2006: "El lobo en las acuñaciones de Iltiŕta. Imágen monetaria de un mito", en Pyrenae, 37-2, Barcelona, pp. 71-82.
** IMÁGENES: AÚREO.